El Estado Laico en México por Roberto Blancarte

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¿Para qué queremos un Estado laico? A veces su necesidad se hace tan obvia, que se nos olvida la razón de su existencia. Y sin embargo, pocas creaciones del mundo moderno se han vuelto tan indispensables para que las sociedades plurales y diversas se desarrollen en un marco de libertades y pacífica convivencia. A pesar de ello, existe una enorme ambigüedad e incertidumbre a su alrededor, pues por un lado la laicidad aparece emparentada al respeto de los derechos humanos, pero por el otro se le quiere identificar como un modelo específico del mundo occidental o incluso como una excepción del mismo.

En México, el Estado laico se ha constituido en el garante de muchas libertades que antes no existían. Pero a pesar de este hecho, en la actualidad más de alguno cuestiona su importancia como modelo político y, como consecuencia, en ocasiones se pone en entredicho su validez social. De allí que, antes de emitir juicios de valor, resulte imprescindible saber qué significa, cuál es su contenido y sobre todo, para qué sirve.

Comencemos por una definición y una explicación de la misma. En otro texto definí la laicidad como “un régimen social de convivencia, cuyas instituciones políticas están legitimadas principalmente por la soberanía popular y (ya) no por elementos religiosos” Es decir, hay un momento en la historia de Occidente que el poder político deja de ser legitimado por lo sagrado y la soberanía ya no reside en una persona (el monarca). En ese proceso, las monarquías dejan de ser absolutas y pasan a ser constitucionales. En otros casos se establecen las repúblicas, como en Estados Unidos, en Francia o en México.

De cualquier manera, los reyes pasan a ser figuras prácticamente decorativas o esaparecen y en su lugar la soberanía pasa al pueblo. Esa es la razón por la cual la democracia representativa y la laicidad están intrínsecamente ligadas.

La anterior definición de laicidad centrada en la idea de la transición entre una legitimidad otorgada por lo sagrado a una forma de autoridad proveniente del pueblo nos permite entender que la laicidad, como la democracia, es un proceso más que una forma fija o acabada en forma definitiva. De la misma manera que no se puede afirmar la existencia de una sociedad absolutamente democrática, tampoco existe en la realidad un sistema político que sea total y definitivamente laico. En muchos casos, subsisten formas de sacralización del poder, aún bajo esquemas no estrictamente religiosos. Por ejemplo, muchas de las ceremonias cívicas, en el fondo no son más que rituales sustitutivos para integrar a la sociedad bajo nuevos o adicionales valores comunes. De allí que algunos pugnen por una laicización de la laicidad.

Definir la laicidad como un proceso de transición de formas de legitimidad sagradas a formas democráticas o basadas en la voluntad popular nos permite también comprender que ésta (la laicidad) no es estrictamente lo mismo que la separación Estado-Iglesias. De hecho, existen muchos Estados que no son formalmente laicos, pero establecen políticas públicas ajenas a la normativa doctrinal de las Iglesias y sustentan su legitimidad más en la soberanía popular que en cualquier forma de consagración eclesiástica. Países como Dinamarca o Noruega, que tienen Iglesias nacionales, como la luterana (y cuyos ministros de culto son considerados funcionarios del Estado), son sin embargo laicos en la medida que sus formas de legitimación política son esencialmente democráticas y adoptan políticas públicas ajenas a la moral de la propia Iglesia oficial.

El criterio de la separación entre los asuntos del Estado y los de las Iglesias es confundido con el de laicidad, porque en la práctica los Estados laicos han adoptado medidas de separación. Pero hay Estados que no conocen la separación formal y sin embargo sus formas de gobierno son esencialmente democráticas, por lo que no requieren de una legitimación eclesiástica o sagrada. De hecho, la mejor prueba de que puede darse alguna forma de laicidad sin que exista la separación nos la ofrece el mismo caso francés, pues la escuela laica se desarrolló en el último tercio del siglo XIX y la separación entre el 29
estado y las Iglesias tuvo lugar hasta 1905. Así que puede haber países laicos sin formalmente serlo o sin siquiera tener una separación entre el Estado y las Iglesias.
Lo anterior significa también que puede haber países formalmente laicos, pero que sin embargo todavía estén condicionados por el apoyo político proveniente de la o las Iglesias mayoritarias del país. Y por el contrario, existen países que no son formalmente laicos, pero que en la práctica, por razones relacionadas con un histórico control estatal sobre las Iglesias, no dependen de la legitimidad proveniente de las instituciones religiosas.
Otro error común, proveniente de la tradición francesa, es equiparar el Estado laico a la República. En realidad, ese fue el caso de la experiencia francesa, donde la Revolución y luego la República se contraponían al Antiguo Régimen representado por la monarquía. La lucha por la laicidad, después de la caída de Napoleón III en 1870, como producto de la guerra franco-prusiana, se dio al mismo tiempo que la batalla por la consolidación de la llamada Tercera República. Luego entonces, para los franceses es casi imposible separar la laicidad de la República y eso les ha dificultado entender la posibilidad de la existencia de la laicidad bajo formas no republicanas, aunque democráticas, como es el caso de muchas monarquías constitucionales. Esta definición amplia de la laicidad nos permite observar cómo, independientemente del régimen legal que tienen algunos países, sus Estados, es decir el conjunto de instituciones por las que se gobiernan, dependen en cierta medida, mayor o menor, de la legitimidad proveniente de las instituciones religiosas. De esa manera, por sus propias trayectorias históricas los países de implantación protestante son bastante laicos, a pesar de tener Iglesias nacionales u oficiales. Por su parte, allí donde las Iglesias ortodoxas están arraigadas, como Grecia o Rusia, el Estado es menos laico, ya que
depende todavía en buena medida de la legitimidad proveniente de la institución religiosa. El caso de los países mayoritariamente católicos presenta una tercera variante, en la que generalmente se dan diversos grados de separación y una relación tirante entre el Estado, que busca una autonomía de gestión y la Iglesia mayoritaria, que pretende moldear la política pública. El Estado es más o menos laico, según el grado de independencia y el requerimiento de la legitimidad proveniente de la institución eclesiástica.

 

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¿Te gustaría que los curas recibieran salario del erario?

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¿Conoces el verdadero trasfondo de la reforma al artículo 24 constitucional?

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¿Curas en las Escuelas Públicas?

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TERMINA EN PLEITO MITIN DE PEÑA NIETO

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El 21 de enero del 2012, Enrique Peña Nieto, candidato del PRI a la presidencia de la República se presentó ante militantes de su partido en el Auditorio Telmex, en Jaliso, donde un grupo de manifestantes en pro del Estado laico sostuvo un enfrentamiento contra simpatizantes del Revolucionario Institucional cuando presuntamente éstos intentaron frustrar la protesta.

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¿Aprobó el Congreso de la Unión la reforma del artículo 24 constitucional?

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Joaquín López Dóriga afirma que la reforma del artículo 24 constitucional fue aprobada ya por el Congreso, soslayando intencionalmente un hecho que él sabe perfectamente bien: el Congreso se compone de dos cámaras legislativas: la de diputados y la de senadores. Una reforma no puede considerarse como tal mientras no sea aprobada por ambas cámaras. Además, debe estar aprobada por los congresos de todos los estados de la República mexicana. Ante esto, nos preguntamos:

¿por qué el comunicador de Televisa afirma que es una reforma hecha por el Congreso?

¿Acaso para dicho comunicador no existe la otra Cámara? ¿O da por hecho que el Senado de la República va a aprobar la minuta para satisfacer las exigencias del papa?

¿Por qué los noticieros de televisora para la que trabaja López Dóriga se ha negado a informar a la sociedad sobre las marchas y protestas en contra del intento de reformar el artículo 24 constitucional?

¿Tendra algo que ver el hecho de que el candidato de Televisa es Enrique Peña Nieto, y que esta persona giró órdenes a los diputados priístas para que en fast track, y a la vieja usanza priísta, votarán a favor de la reforma en cuestión?

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Juan Diego, según la SEP

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En violación al artículo tercero constitucional, la Secretaría promueve la versión de la existencia de Juan Diego y de la aparición de la Virgen como un hecho histórico cierto.

Estatua de Juan Diego en la Basílica de Guadalupe. Foto: Arturo Bermúdez

Estatua de Juan Diego en la Basílica de Guadalupe. Foto: Arturo Bermúdez

Según la Secretaría de Educación Pública (SEP), Juan Diego es un personaje histórico, y la aparición de la Virgen de Guadalupe no es un mito o leyenda, ni un supuesto no confirmado, sino un hecho.

Con motivo de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia de México en septiembre de 2010, el gobierno federal hizo llegar a 27 millones de hogares en todo el país, por correo y de manera impresa, el libro Viaje por la historia de México, escrito por el historiador Luis González y González. La SEP agradece a la editorial Clío la cesión de derechos para su quinta edición, correspondiente al año 2009 (por cierto, la primera se tituló Álbum de historia de México, puesto que destaca la gráfica que ilustra las distintas etapas de la vida nacional a modo de folletín).

El libro, de 68 páginas en tamaño carta y papel bond a cuatro tintas, comienza con una presentación del Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Felipe Calderón Hinojosa, en la que plantea que la obra es una que el gobierno federal decidió “rescatar”, “dirigida al lector general de México”, a modo de respuesta a preguntas como cuáles fueron los“hechos y proceso fundamentales” y quiénes fueron los “personajes decisivos” en nuestra historia.

En la página 25, correspondiente al capítulo “La Etapa Barroca”, una sección se titula “Virgen de Guadalupe”. Bajo la ilustración del busto de su imagen dice: “A la conquista de México-Tenochtitlán, siguió la conquista espiritual de sus pobladores. La fe cristiana, rápidamente asimilada por los indígenas, se fortaleció cuando la Virgen de Guadalupe se apareció en el cerro del Tepeyac, según el relato del indio Juan Diego. Como prueba, Juan Diego presentó al obispo fray Juan de Zumárraga la imagen de la Virgen impresa en un ayate de tela burda. Esto ocurrió en 1531. Vista con escepticismo por los primeros misioneros, la imagen se hizo popular entre indígenas y mestizos; su fama creció en el siglo XVII cuando se pidió su intercesión para evitar las pestes e inundaciones que asolaban la capital. Nombrada Patrona de la Ciudad de México, se convirtió en el primer símbolo de la nación mexicana. Después del Grito de Dolores, Miguel Hidalgo la utilizó en su estandarte como emblema de la Independencia”.

En el texto el historiador expone a Juan Diego como una persona concreta, y no como un personaje mítico del cual no existe prueba histórica concluyente de su existencia, y expresa que la aparición es un hecho y no una alegoría, una creencia o una leyenda, puesto que da por cierta la presentación de una “prueba” a otra persona en determinado año. “Esto ocurrió”, dice.

El editor (la SEP) no hace ningún deslinde de estas afirmaciones, de modo que asume el contenido íntegro del libro como propio, por lo que tácitamente implica su conformidad con éste. La versión digital en formato PDF permanece a disposición del público en el portal web de la Secretaría, en la siguiente dirección:

http://www.sep.gob.mx/es/sep1/Viaje_Historia_Mexico.

 

Una creyente del milagro guadalupano, durante el cuarto aniversario de la canonización de Juan Diego en 2006. Foto: Octavio Hoyos

Una creyente del milagro guadalupano, durante el cuarto aniversario de la canonización de Juan Diego en 2006. Foto: Octavio Hoyos

SOMBRAS SOBRE UN “HECHO FUNDAMENTAL”

 

Que un milagro o aparición milagrosa de un ser supranatural, divino o sagrado forme parte de la Historia nacional está en abierta contradicción con lo que ordena el artículo tercero de la Constitución, tanto porque la educación debe ser laica y “ajena a cualquier doctrina religiosa”, según su párrafo primero, así como porque debe basarse “en los resultados del progreso científico”. En caso de que se considere que la distribución millonaria de este libro masivo no forma parte de la educación que imparte el Estado, aunque su editor sea la SEP, se trata de una evidente oposición a su carácter laico.

Si bien Luis González y González (1925-2003) fue un historiador con merecido prestigio y reconocimientos —como el Premio Nacional de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía, entregado por la propia SEP—, su versión del origen del fenómeno guadalupano puede ser objeto o motivo de debate en un congreso académico, dadas las distintas o contrarias posiciones que al respecto se puedan fundamentar; pero el hecho de que formen parte de una publicación oficial es necesariamente cuestionable y reprochable. Cabe recordar que incluso al seno de la Iglesia católica varias voces han negado que se haya demostrado que Juan Diego existió. Una de ellas ha sido la del padre Manuel Olimón Nolasco, doctor en Historia por la Universidad Iberoamericana y ex académico de esta institución, quien fuera director general de la Comisión Nacional de Arte Sacro, miembro de la Academia Mexicana de la Historia y autor del libro La búsqueda de Juan Diego (México, Plaza & Janes, 2002). El texto completo se encuentra en su sitio web (http://www.olimon.org/manuel/libros/juandiego.htm), donde Olimón concluye: “Un abundante cúmulo de sombras se cierne sobre el personaje y éstas no se han disipado. O, dicho en otros términos, continúa en pie la búsqueda de Juan Diego”.

No puede olvidarse que Guillermo Schulenburg Prado, quien fuera abad de la Basílica de Guadalupe durante 33 años, dijo en 1995 a la revista Ixtus, dirigida por Javier Sicilia, que Juan Diego “es un símbolo, no una realidad”. La declaración se hizo escandalosa cuando meses después la revista 30 Giorni la publicó en Europa.

Sobre esta supuesta aparición, como sobre cualquiera otra, ni siquiera la Iglesia católica obliga a creer en ella, pues las apariciones no forman parte de sus dogmas de fe. No obstante, como lo indica el libro de marras, para el gobierno de México Juan Diego se cuenta entre los personajes de la historia del país, y la aparición de la Virgen de Guadalupe es uno de sus hechos fundamentales.

http://www.msemanal.com/node/5038

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La reforma al artículo 24

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reforma articulo 24

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El regalo de Peña Nieto al Papa

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enrique peña nieto, papa

Enrique Peña Nieto, aspirante a la Presidencia de la República

 

MÉXICO, D.F. (apro).- La Iglesia regresa por sus fueros. La articulación entre los hombres del poder y los poderosos jerarcas católicos en México no es nueva y hoy, ante unas elecciones federales en puerta, unos y otros se cobijan en la complicidad y la entrega de dádivas mutuas.

En el siglo XIX, Benito Juárez llevó a cabo las Leyes de Reforma, con las que se alcanzó a separación de Iglesia y Estado; desde entonces quedó de manifiesto que el clero no podía intervenir en asuntos educativos en el sector público ni intervenir en política.

“Al César lo que es del César (los asuntos de Estado) y a Dios lo que es de Dios (los asuntos de conciencia)”, como habría dicho Jesús de Nazaret a los fariseos.

Sin embargo, al poder arropó a Carlos Salinas de Gortari y, en pleno siglo XX, éste aplicó un freno a lo establecido por Juárez. Entre otras cosas, reconoció derechos políticos no activos al clero, otorgó personalidad jurídica a las asociaciones religiosas y creó la Ley de Asociaciones Religiosas para “limitar” la injerencia de la Iglesia en asuntos de Estado.

Hoy, en el siglo XXI, los priistas intentaron un retroceso mayor: abrogar en los hechos la Ley de Asociaciones Religiosas, permitir la injerencia de la Iglesia en la educación básica y la posibilidad de acceder a medios de comunicación a través de concesiones.

El regalo para la Iglesia católica fue promovido por el virtual candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, quien creyó que todos los diputados lo seguirían sin chistar. Por suerte, algunos dieron la batalla y lograron mantener sin variaciones la ley; sin embargo, no pudieron impedir el fraseo de permitir la libertad religiosa en “lo colectivo o individua.” Y “lo público o lo privado”.

De cierto, ambas frases abren la puerta a diversas interpretaciones por las cuales se pueden colar las diversas iglesias.

En realidad el regalo es para el papa Benedicto XVI, quien llegará a México en marzo próximo.

Es así que la jerarquía católica y Peña Nieto se reunieron y acordaron los cambios en la reforma religiosa: el clero recuperaría algunos de sus fueros en tanto que el exgobernador mexiquense tendría el apoyo de la Iglesia en su campaña presidencial del 2012.

Con objetivos distintos pero siempre unidos, PRI e Iglesia católica caminan juntos hacia el 2012.

 

http://www.proceso.com.mx/?p=291738

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El Refugio del cardenal Robles

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José Francisco Robles OrtegaLa jerarquía católica mexicana ha cometido el error de intentar ?tapar el sol con un dedo?, negando o evadiendo el grave problema de la pederastia clerical. Obispos y cardenales se dedican a desatender el abuso sexual cometido por sacerdotes y a proteger a los agresores para que no sean puestos a disposición de las autoridades policiacas y judiciales.

Para las autoridades eclesiásticas como el cardenal Francisco Robles Ortega, los abusos sexuales de sacerdotes cometidos contra menores de edad son simplemente faltas, no crímenes deleznables que deben pagarse en la cárcel. Al igual que sus homólogos Norberto Rivera Carrera o Juan Sandoval Íñiguez, el arzobispo de Monterrey prefiere hacer la vista gorda cuando se trata de delitos aberrantes, pensando equivocadamente que sacándole la vuelta al bulto, desaparece el problema.

El sábado pasado el purpurado Robles reconoció que las vocaciones están a la baja ?por las faltas de algunos sacerdotes?. A pregunta expresa de la reportera Adriana Esthela Flores de MILENIO, quien le pidió precisar si esas faltas eran los escándalos de pederastia, el cardenal dijo: ?Me refiero a eso, y a escándalos de justicia, escándalos de cumplimiento de las obligaciones, en fin, todo lo que significa una mala conducta y que escandalice, a eso me refiero?.

¿Mala conducta? Es lamentable que para el cardenal los delitos de abusos sexuales de los sacerdotes sean únicamente una mala acción, un pecado. Tal vez por eso ha decidido enviar a los sacerdotes pederastas a la Casa Alberione, una falsa clínica investigada por Interpol, considerada ?guarida de criminales?, dirigida por el cardenal Juan Sandoval Íñiguez en Guadalajara en donde supuestamente se cura la pederastia. Hasta allí envió al padre Mauro Alberto Jahuey Amaro, vicario parroquial de la iglesia Cristo Buen Pastor de la colonia Los Fresnos 2º Sector en Apodaca, luego de que los padres de sus pequeñas víctimas decidieran denunciar al presbítero con sus superiores eclesiásticos.

El método es el mismo: convencer a los denunciantes de que los agresores con sotana no sean llevados ante la Policía, bajo la promesa de que ellos los removerán del lugar. Efectivamente, el obispo o cardenal en turno decide sacar de la circulación al depredador sexual. Aquí en Monterrey, el cardenal Robles tiene para ello un lugar conocido como El Refugio, un lugar promocionado bajo el lema: ?Oasis de conocimiento?, propiedad del Arzobispado luego de la donación hecha por empresarios regiomontanos.

El Refugio está ubicado en el imponente escenario de la Cola de Caballo, en el municipio de Santiago, y está construido en una área boscosa de aproximadamente 40 hectáreas; cuenta con canchas de tenis y futbol; palapa, asador, piscina, gimnasio, salas de juegos, restaurante, auditorio, capilla, habitaciones y cabañas con capacidad de hospedaje para 150 personas.

Sacerdotes hastiados de esta remoción y protección delictiva, y familiares de víctimas de abuso sexual de sacerdotes de Monterrey han denunciado a El Refugio como un lugar donde el cardenal Robles Ortega ofreceprotección a delincuentes sexuales con sotana bajo el objetivo aparente de darles una ayuda terapéutica y de enviarlos luego a la Casa Alberione, para ayudar a los curas pederastas a evadir la acción de la justicia.

El Refugio, una especie de lujoso SPA, primero perteneció al empresario Fernando García Narros, quien lo vendió a Lankenau Rocha, quien fue procesado por fraude, defraudación fiscal y violación a la Ley de Instituciones de Crédito y perdió El Refugio, que posteriormente pasó a manos de City Bank, que luego lo remató a un grupo de destacados empresarios regiomontanos que presuntamente lo donaron al Arzobispado de Monterrey y que actualmente funciona con un patronato.

Aidé Garza, responsable del lugar y encargada de la campaña del diezmo en la Arquidiócesis de Monterrey que pretende recaudar siete millones de pesos, se negó a hablar de El Refugio cuando le llamé para entrevistarla, argumentando que se trata de un asunto ?muy íntimo, discreto y secreto?.

El vocero de la Arquidiócesis, Juan José Martínez, me dijo en entrevista no saber si en El Refugio se atiende a sacerdotes pederastas: ?Eso lo desconozco. No tengo la agenda (sic). Nosotros vamos allí a los retiros, pero no estoy al tanto que se den ese tipo de terapias. Para eso hay otro tipo de lugares, como la Casa Alberione en Guadalajara?.

¿Qué hacen con los sacerdotes pederastas?, le pregunté. ?Son enviados ordinariamente a la Casa Alberione. Cuando hay alguna situación difícil de algún hermano sacerdote lo enviamos para allá para que se les dé alguna atención?. Importante destacar ?situación difícil?, utilizada para referirse a la pederastia. Más aún: el representante legal del Arzobispado, monseñor Rodolfo Rodríguez, me dijo en entrevista: ?Aquí no hay de eso. Nosotros los mandamos a Casa Alberione, no tenemos problemas con ese tipo de sacerdotes?. Los tienen, pero los mandan fuera o los esconden.

Lo que revela este asunto es que el cardenal Francisco Robles Ortega también protege sacerdotes pederastas moviéndolos de lugar para evadir la acción de la justicia. La pregunta que surge es: ¿Qué hace con esos sacerdotes cuando vuelven de Alberione? El purpurado los reinstala en otras parroquias. Por eso hay que alertar?

¡Peligro, padres de familia, maestros y tutores: cuiden a sus niños!

http://impreso.milenio.com/node/8020388

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